domingo, noviembre 20

Cómo debo caminar para perder peso rápido



Caminar es una de las actividades más beneficiosas para la salud debido a sus múltiples propiedades. Incluso en los últimos tiempos se ha convertido en un perfecto sustitutivo de las sesiones de gimnasio o incluso del running, en donde el daño que sufren los deportistas resulta mucho mayor. Además se encuentra al alcance de cualquier persona, al margen de la edad o situación económica. Entre otras cosas nos permite mejorar el sistema cardiovascular y la respiración, pero también sirve para quemar calorías. A continuación, te explicamos cómo debo caminar para perder peso rápido y de una manera cómoda.
La idea de adelgazar requiere de un cierto sacrificio, por lo que tendremos que tomarnos las cosas muy en serio. Eso no implica que haya que obsesionarse con el trabajo físico. Afróntalo como un reto más, en donde te vayas marcando fases y puedas ir comprobando las evoluciones en la báscula.
Caminar a paso ligero resulta una opción muy sencilla y apta para cualquier persona. Hay mucha gente que confunde el paseo con la caminata intensa. La primera opción no tiene tantos beneficios para la salud como la segunda. Es importante encontrar un ritmo y una velocidad en los que nos encontremos cómodos y nos permita andar con la técnica adecuada. En una persona adulta, el ritmo adecuado para perder peso puede oscilar entre los 5 y los 6,5 kilómetros por hora de media.

Regularidad en las sesiones
La constancia resulta esencial a la hora de conseguir resultados. De poco servirá si sólo nos dedicamos a caminar los fines de semana y el resto de días nos quedamos en casa reposando. Lo aconsejable sería como mínimo una media hora de ejercicio al día, hasta llegar a los 150 minutos semanales.
Nunca se debe descuidar la técnica. El número de músculos que participen en la actividad también implicarán una mayor quema de calorías. No basta con andar rápido, también se necesita acompañar con el balanceo de brazos.
La velocidad y la intensidad desempeñan un papel esencial en nuestro propósito de adelgazar caminando. La intensidad hace referencia a la frecuencia cardíaca, a las pulsaciones que alcanza nuestro corazón. Para ello es preciso conocer la frecuencia cardiaca máxima de cada uno, que en cierta manera determinará la intensidad.
Una actividad física exigente nos llevará a entrenar con entre un 60 y un 80% de nuestras posibilidades. Para conocer la frecuencia cardiaca máxima se utiliza la fórmula de 220 menos la edad. A partir de ahí debe aplicarse el tanto por ciento con el que debemos trabajar.

Calorías perdidas
Muchas de las personas que intentan perder peso muestran un especial interés por la quema de calorías. Sin embargo, no resulta sencillo cuantificarlas. Un hombre puede llegar a quemar entre 88 y 124 cada 1,5 kilómetros a un ritmo de 5 km/h, mientras que las mujeres entre 74 y 105 calorías.
Los cambios de ritmo pueden ser una estupenda medida para adelgazar al tiempo que caminamos. Se trata de incluir tramos a distintas velocidades. Por ejemplo, puedes caminar con cierta intensidad durante cinco minutos y después reducir otros diez minutos el ritmo, para hacer varias repeticiones. Tampoco estaría nada mal completar el entrenamiento con unos minutos de abdominales y sentadillas.
En lo que se refiere a la postura que debe adoptar el cuerpo a la hora de caminar, lo mejor es respetar las siguientes indicaciones:
-Pasos cortos y rápidos, en donde no se fuerce la zancada en ningún momento.-Pecho recto y hombros relajados.
- Aterriza en el suelo con el talón e impúlsate con la parte delantera del pie.
- La cabeza debe mirar siempre al frente, nunca al suelo.
- Los brazos hay que llevarlos flexionados, unos 90 grados, para que nos aporten impulso.
  Por último, en cuanto a la respiración, ésta debe ser muy profunda, cogiendo mucha cantidad de aire y expulsándolo despacio por la boca. Se trata básicamente de adquirir el hábito para hacerlo correctamente.

Fuente: https://okdiario.com/vida-sana/2016/11/18/debo-caminar-perder-peso-rapido-22861

martes, septiembre 20

Cómo hablarle a un hijo con sobrepeso


Como padres, es normal preocuparse por la salud de los hijos. Dado que hay una creciente preocupación por la obesidad infantil, sería difícil no preocuparse si un hijo está excedido de peso. La pregunta que muchos padres en esa posición se hacen es "¿Debería decirle algo a mi hijo sobre su peso o no?".

La investigación sugiere que no debería hacerse, porque hacer comentarios a un niño sobre su peso –tanto si se trata de una broma, una crítica o un consejo– puede ser contraproducente. Más que llevar a cambios saludables, este tipo de comentarios de familiares contribuye a forjar una imagen corporal negativa. Esto puede llevar a que se gane peso, y se desarrolle obesidad y desórdenes alimenticios en la adolescencia y la adultez.

En lugar de alentar los comportamientos saludables, puede incrementar el riesgo de comer sin control o de métodos de control de peso poco sanos, como saltearse comidas, ayunar, vomitar o usar píldoras para adelgazar y laxantes. El costo emocional del estigma del peso es estresante y hace posible que se desencadene una ingesta excesiva de comida como un mecanismo de protección, lo que puede contribuir a ganar peso.

Los efectos secundarios de los comentarios vinculados al peso no solo afectan a los niños con sobrepeso. Cuando los niños de peso promedio reciben muchos comentarios sobre el peso, es más probable que desarrollen una mala imagen corporal. Por otra parte, hablar con un hijo sobre alimentación saludable, sin mencionar el peso, puede reducir el riesgo de comportamientos poco saludables.

Ser un modelo saludable

Una dieta pobre y la inactividad física contribuyen a que se gane peso, así como a que se contraiga enfermedades crónicas. Los padres son los principales modelos para la alimentación y las actividades, y diversas investigaciones sugieren que cuando los padres hacen sus propias comidas saludables y cambian su actividad ejercen un impacto benéfico en los niños más eficaz que la intervención directa.

Un padre también influencia en las elecciones nutricionales compartiendo comidas, eligiendo qué platos están disponibles en casa y marcando el tono de "esto es lo que come nuestra familia".

Limitar el tiempo de pantalla y el sedentarismo

Los niños necesitan 60 minutos de actividad física entre moderada y vigorosa por día para conservar un buen estado de salud. La investigación sugiere que, si se quiere niños más activos, lo que se hace es más importante que lo que se dice. Buscar pasatiempos en los que pueda involucrarse toda la familia, aunque sea pasear al perro o ir al parque es una buena opción. También es bueno tener en cuenta que pueden realizarse pequeñas cantidades de ejercicio que suman al total diario.

Aunque el tiempo que un niño pasa frente a una pantalla es relativo en la era de las tabletas y los smartphones, una buena meta es la de limitarlo a menos de dos horas por día.

Cultivar un ambiente alimentario saludable

Las comidas saludables deben estar disponibles con facilidad. Se puede tratar de mantener frutas frescas y vegetales a la vista y snacks saludables donde el niño pueda encontrarlos. Ir a ferias de frutas y verduras con los niños y dejarlos que ayuden a elegir tanto allí como en un supermercado también es un buen recurso.

Alentar la alimentación intuitiva

Presionar a los niños para que coman una cantidad exagerada de comidas sanas puede interferir con la incapacidad de los niños de regular su propio consumo de comida. Las instrucciones como "termínate lo que tienes en el plato" condicionan a los niños a no confiar en lo que sus cuerpos les dicen.

Restringir las comidas deseadas puede llevar a una obsesión y a que las consuman en exceso cuando están disponibles (el síndrome de "la última cena"), algo que suele venir acompañado por vergüenza y culpa. Poner a disposición postres y otras comidas favoritas ocasionalmente es algo aceptable.



Fuente: http://www.elobservador.com.uy/como-hablarle-un-hijo-sobrepeso-n971636

domingo, marzo 20

Proponte tu última oportunidad

Amarse, aprobarse, confiar en nosotros y hacer las cosas para nosotros… es una buena ayuda para establecer una relación sana con la comida, y en consonancia bajar de peso.
La inseguridad, el miedo, la baja autoestima, los bloqueos mentales, las obsesiones, los problemas cotidianos que nos desbordan, etc, no ayudan a marcarse objetivos propios que nos acerquen a nuestras metas.

No sólo es cosa de nuestro aquí y ahora, demasiadas veces nuestros padres nos han premiado o reconfortado a través de la comida. Es ahí donde a veces ya siendo adultos, no refugiamos y nos consolamos de problemas y conflictos que no sabemos gestionar.
Buscamos en los armarios de la cocina, en el frigorífico, en los estantes del supermercado… ¿Qué encontramos? Encontramos falsas soluciones, que durante segundos nos hacen sentir la sensación de gozo y plenitud que nos traslada de forma inconsciente a nuestra niñez, cuando quizás ese problema o conflicto era resuelto por nuestros padres, o quizás sin más se desvanecía.

Hoy son muchas las personas que siguen buscando el consuelo inmediato en ese efímero momento, ingiriendo aquello que nos marcamos como prohibido.
Y no son estas personas seres débiles, o de personalidad quebradiza, sino auténticas heroínas, espléndidas en sus múltiples facetas de su vida. Superhéroes en el dominio de su trabajo, casa, familia y resto de propósitos que van superando a lo largo de su existencia.

¿Qué les pasa entonces con el dominio de conseguir hacer una dieta y ser dueñas de sus decisiones alimenticias?,  ¿Qué complejidad esconde dejar de comer determinados alimentos de forma temporal?, ¿Es quizás sólo una cuestión de voluntad?, ¿Quizás la motivación nunca es lo suficientemente duradera? Son muchas las preguntas, y muchas las respuestas que pueden darse para cada una, pero quizás la respuesta más importante, es que no es nada fácil dejar de hacer algo que llevamos haciendo toda una vida, y de lo que obtenemos un placer inmediato. Sí, ya  que después, el placer se convierte en frustración, arrepentimiento y malestar general, pero no hay que olvidar que de primeras existe el placer.
 
Son muchas las promesas que se nos hacen a la hora de iniciar un nuevo a ataque a nuestros kilos, pero no debemos seguir engañándonos, hacer una dieta implica un esfuerzo, y una dedicación y tiempo que tenemos que estar dispuesto a sacrificar, si no se esta preparado para ello, debemos apuntarnos un nuevo fracaso. 


Si queremos tener éxito en nuestro próximo intento de acabar con nuestro kilos, debemos tener en cuenta lo dicho, pero teniendo en nuestra cabeza un plan de acción en el que la temporalidad debe marcar nuestro entusiasmo. Hacer dieta tiene que ser cosa de un tiempo, para que el resto de nuestra vida este ausente de dietas, y se convierta en un cuidado permanente a nuestro estilo de vida. Estilo de vida que debe cambiar en aquello que le damos prioridad en la mesa, y sobre todo en nuestros hábitos saludables de deporte, sueño, estado emocional, y como no, en la práctica de mi músculo preferido, el músculo de la resistencia, que es ese músculo que nos garantizará el éxito en muchas cosas que nos propongamos. 

jueves, enero 14

NUEVO AÑO, VIEJOS PROPÓSITOS!!!

Nadie se libra, superar la Navidad sin engordar es complicado, el exceso de consumo de dulces, comidas copiosas, alcohol y demás caprichos culinarios en demasía, pasan factura.

Quitarnos esos kilillos de más está casi siempre dentro de los propósitos que nos apuntamos mentalmente cada año.

Pero es momento de hacer una parada y plantearse si realmente vamos a cumplir nuestro propósito, debemos ser objetivos y consecuentes con una realidad, y esa realidad referida a nuestro peso, está relacionada con que es muy posible que cada año, ponga en mi lista de deseos el mismo propósito (bajar el peso), pero que lleve años arrastrando el saldo de ese objetivo sin el más mínimo cambio. ¿Qué podemos hacer ante ésta realidad?

Yo os animo a que antes de nada hagáis una reflexión sobre ello, y os preguntéis y cuestionéis el asunto de forma diferente. Si algo no ha funcionado durante años, no os empeñéis en dar más dosis de lo mismo, buscar formas diferentes.

¿Qué hago cada año para intentar bajar el peso?¿Me funciona?
¿Es realmente para mi una prioridad reducir mi peso?
¿Estoy realmente dispuesto/a a realizar un esfuerzo para conseguirlo?
¿Tengo tiempo y ganas para este propósito?
¿Cómo voy a organizarme?
¿Qué fecha límite me voy a poner?
¿Qué motivo me impulsa a ello?
¿Quiero un cambio momentáneo o un cambio para siempre?

Estas y otras muchas preguntas deben formar parte de esa reflexión previa al inicio del replanteamiento de nuestro viejo objetivo. Si no hay respuestas a estas preguntas, o las mismas son vagas o flojas, te animo a que te hagas ésta pregunta: ¿Y si me planteo simplemente quedarme como estoy?

Si finalmente hemos decidido que este año si vamos a coger el toro por los cuernos, y será nuestro último intento, porque ahora de verdad vamos a hacer verdaderos cambios para conseguir nuestro propósito, debemos marcarnos objetivos realistas, y objetivos a corto y largo plazo,  que nos permitan conseguir la meta final.

El secreto es un verdadero cambio de hábitos en todos sus sentidos: buenas costumbres de nutrición, deporte, descanso, reducción de estrés, etc. Todo ello mantenido en mayor o menor medida a lo largo de la vida.

Debemos aprender a convivir con la comida y con nuestro entorno. Además de incluir en nuestro día a día, el deporte de forma regular, como si de lavarse los dientes se tratara.
No hablo de hacerse un deportista de élite, sino incluir en nuestro tiempo (al menos 3 días a la semana), un deporte acorde a los gustos y necesidades de cada persona, desde pasear, montar en bici, nadar, bailar, etc…

Soy consciente de que no resulta fácil realizar estos cambios, máxime cuando llevamos toda una vida haciendo o no haciendo las cosas de forma diferente, pero si realmente queremos alcanzar ese propósito tan deseado, y garantizarnos una vida saludable para siempre, debemos aprender a ser organizados dentro de nuestro pequeño caos de vida, y no perder de vista nuestra meta. 
Una de las ventajas que vamos a ir obteniendo, es que cuanto más tiempo llevamos con nuestros NUEVOS HÁBITOS, menos nos costaran llevarlos a cabo y poco a poco se irán instaurando en nuestro vida hasta que se hagan nuestros.

Que la suerte no haga falta, y que tus logros alimenten tu motivación.

martes, noviembre 10

Cortisol, la hormona que no te deja adelgazar

Cuando creías que lo estabas haciendo todo bien (no saltarte el gym y cuidar la comida) descubres delante de la báscula que no solo no has adelgazado sino que en un par de semana te has puesto un kilo que no tenías.

La explicación de este drama puede estar en una hormona: el cortisol, también conocida como la hormona del estrés. Es una hormona esteroidea (producida por la corteza de las glándulas suprarrenales) que se dispara en situaciones de estrés (o a un bajo nivel de glucorticoides en la sangre) y que es capaz de estropear todo el esfuerzo que hacemos para adelgazar.

El cortisol es la hormona que se disparaba en los corazones de nuestros pasados cuando tenían que decidir entre luchar con un mamut o huir a toda velocidad y refugiarse en una cueva. El equivalente a esa decisión de vida o muerte en nuestros tiempos suele tener otras consecuencias, quizás menos dramáticas pero igual de estresante y dañinas. 

Para que tengas una idea, el cortisol es el enemigo número uno de la salud pública en los países occidentales y está relacionada con enfermedades muy frecuentes como la diabetes, la pérdida de la memoria y la hipertensión. 

Además puede ser la responsable de que ganes peso a pesar de las mil y una dieta que pones en práctica...

Si hay estrés, habrá cortisol​

Imaginemos una situación de estrés. Vas por la autopista y tienes un accidente, o casi lo tienes. En ese momento el cuerpo activa un mecanismo para protegerte de posibles daños. El cerebro, concretamente el hipotálamo, envía un mensaje de peligro a las glándulas para que liberen cortisol y adrenalina. Esto provoca que el hígado libere azúcar al torrente sanguíneo y que se incremente la frecuencia cardiaca. 

En una situación de peligro necesitamos tener mucha azúcar en la sangre. El problema es que, si estamos estresados todos los días, esta situación se convierte en crónica y la respuesta al estrés se vuelve disfuncional.

Una situación que es útil para resolver situaciones rápidas de estrés se convierte en problemática cuando el cuerpo tiene que usarla cada día porque está permanentemente en alerta y situación de peligro. 

¿Por qué el cortisol te hace engordar?

Si tu jefe te hace la vida difícil, duermes poco, consumes mucho café o alcohol, o incluso te saltas la comida, tu cuerpo interpretará que debe segregar cortisol. Si te saltas una comida el organismo interpretará la caída de azúcar en sangre como una emergencia y actuará en consecuencia. 

Las investigaciones muestran que los niveles altos de cortisol se relacionan con las comidas por impulso o por estrés. Uno de estos estudios demostró que las mujeres comían más los días que estaban estresadas, especialmente comían más dulces.

Y esto es porque el azúcar que se libera cuando el cortisol está elevado se queda en el torrente sanguíneo y no llega a las células para convertirse en energía. Esto multiplica el apetito y las señales de hambre y nos hace buscar alimentos especialmente hipercalóricos. 

Esta manera estresante de comer es difícil de controlar, además hace que apenas nos enteremos de cuánta cantidad comemos. De esta manera el cortisol en una semana de estrés de trabajo o familiar puede estropear todo tu esfuerzo de un mes por adelgazar.

En resumen: si estás a dieta evita por todos los medios situaciones de estrés.



Fiente: http://www.mujerhoy.com/salud/dietas/cortisol-hormona-deja-adelgazar-917147112015.html

Adelgazar: los errores comunes

La decisión de ponerse a dieta no solamente una pulsión de primavera. Ahora que empieza a asomar el frío e incrementamos el consumo de platos de invierno, con más calorías, es un buen momento para pensar si nuestro menú es realmente saludable o si es el momento de reducir esos kilos de más que pueden afectar a nuestra salud.

Sin embargo, debemos tener en cuenta algunos puntos para no morir en el intento. Antes de hacer una dieta es bueno conocer los errores que muchas veces cometemos para que nuestro esfuerzo surta efecto.

Estos son algunos de los más habituales:

Adoptar dietas milagro o de un solo tipo de alimentos
Una de las primeras cosas que debemos evitar es la de creer en dietas milagro. En internet es fácil encontrar todo tipo de propuestas de esta clase, muchas veces descabelladas, pero no hay recetas mágicas para perder peso y adoptar una alimentación saludable.

No ser constante
Quizás el fallo más común de quienes deciden ponerse a dieta es el de la falta de constancia. El éxito de nuestros objetivos dependerá sobre todo de nuestra fuerza de voluntad y de la persistencia. Hay que saber que ninguna dieta nos va a reportar resultados rápidos ni espectaculares. Para empezar a notar sus beneficios se requiere tiempo y esfuerzo. Al adoptar una dieta saludable debemos saber que estamos optando por un cambio de hábitos que va más allá de algo temporal.

Saltarse comidas
En ocasiones, confundimos la fuerza de voluntad que se necesita para seguir una dieta saludable con la de castigarnos pasando hambre o tratando de engañarla de diferentes formas. Saltarse comidas, es absolutamente contraproducente.

Optar por los alimentos 'light'
Recurrir a los productos etiquetados por la marcas como 'light' no asegura ningún tipo de beneficio. Muchas veces, quienes hacen dieta se dejan llevar por estos reclamos. Pero tras ese nombre se esconden casi siempre productos con una gran cantidad de grasas o azúcares, aunque sea por debajo de las que contienen esos mismos alimentos en sus versiones estándar.



Fuente: http://www.laopinion.es/vida-y-estilo/salud/2015/10/30/5-errores-comunes-cometemos-dieta/636482.html

miércoles, noviembre 4

¡Comer menos, no ayuda a adelgazar!

Reducir calorías no es la solución. No, al menos, cuando se busca perder peso y mantenerlo a largo plazo. En ese caso, alimentarse a base de ensaladas y productos light no es lo más adecuado, ni siquiera sostenible.

Al principio, esta técnica parece efectiva. Reducir las calorías drásticamente provoca, en efecto, la pérdida de varios kilos. Sin embargo, alargar esta situación puede terminar empujándonos a la llamada Tumba metabólica.

La Tumba metabólica es una teoría utilizada por los expertos para explicar el daño que ha sufrido el organismo durante largos periodos de dieta hipocalórica, la cual consiste en comer menos calorías de las que tu cuerpo utiliza en reposo (metabolismo basal). Por eso, pese a ser un fenómeno irreal, ayuda a explicar por qué se produce el estancamiento en las dietas.

Los expertos explican que cuando una persona alcanza ese estado, por más que reduce las calorías de la dieta, no consigue perder peso. Es decir, que aun comiendo cada vez menos, la báscula no se mueve ni un milímetro. O lo que es peor, se mueve hacia el lado no deseado, recuperando el peso que se había logrado perder en otras ocasiones.

Pero cuando se produce el estancamiento por haber recortado en exceso las calorías diarias, el resultado es una ralentización del metabolismo, desembocando en un menor gasto calórico.

El cuerpo se adapta a la nueva situación, poniendo en marcha una serie de mecanismos de defensa que evitan perder más grasa. De hecho, esta es la razón por la que se produce el conocido ‘efecto rebote’, ya que todo exceso calórico se almacenará de forma más fácil como grasa.



Fuentes: http://www.lagranepoca.com/vida/salud/25069-comer-menos-no-ayuda-a-adelgazar.html

viernes, octubre 30

EL PAPEL DE LA COMIDA EN LOS TRASTORNOS POR ATRACÓN

Es fácil para un/a paciente que sufre trastorno por atracón reconocer que su consumo de hidratos de carbono y dulces es excesivo, sin embargo ignoran la razón por la que lo hacen. En ocasiones dicen “me apetecía” o, “de pronto me han entrado unas ganas irreprimibles de comer chocolate”, pero la base que sostiene este acto de comer compulsivo está en el cerebro, en concreto en el hipotálamo, que es la glándula que recibe información sobre el estado de reservas energéticas y activa la sensación de hambre cuando éstas disminuyen, encargándose además, de recibir las señales de saciedad que envía el estómago para enviar orden a su vez de dejar de ingerir más alimentos comida-chatarra.

Pero es también el hipotálamo donde se reciben otro tipo de informaciones, como por ejemplo  las relacionadas con las emociones, la voluntad, la afectividad o la memoria, que son interpretadas y nuevamente codificadas para emitir una respuesta. Cuando el sistema se desajusta, es posible emitir señales de saciedad ante el estrés (la impresión de “se me ha cerrado el estómago y he perdido el apetito”), o por el contrario, emitir señales de sensación de hambre cuando no las hay, provocando que el individuo reaccione ingiriendo más cantidad, en especial, de alimentos calóricos.

Entra en juego además lo que llamamos el “circuito de recompensa” cuyo principal protagonista es el neurotransmisor “Dopamina”. La cantidad de este neurotransmisor en el cerebro disminuye en momentos de ansiedad y, sin embargo aumenta en los momentos de placer, como puede ser el acto de comer alimentos de sabor intenso y agradable de alto contenido calórico. Cuando ante la aparición de la ansiedad (disminución de dopamina), la respuesta es la ingesta (aumento de dopamina), el resultado es la reducción del estado ansioso, por lo menos a corto plazo, ya que a largo plazo, el sentimiento de culpa por lo ingerido y la sensación de malestar físico por la sobreingesta, vuelven a elevar la ansiedad, dejando a nuestro/a paciente al inicio del circuito (en el caso de la Bulimia, puede además provocar el inicio de actividades compensatorias, como el ejercicio excesivo o los vómitos autoinducidos). El acto puntual de calmar la ansiedad a través de la ingesta, puede convertirse en una respuesta rutinaria por la inmediatez del proceso de relajación, ya que, aunque no es la respuesta adecuada al estímulo, si lo parece a corto plazo.

Pero entonces, ¿por qué no dejar de ingerir alimentos una vez saciados/as? La sensación de placer es adaptativamente superior y prevalece sobre otro tipo de sensaciones como el dolor (hecho constatado por ejemplo en las relaciones sexuales que serían dolorosas sin un nivel placentero adecuado) o la saciedad. Además, la sobreingesta se realiza normalmente a una velocidad mayor que la ingesta habitual, por lo que cabe la posibilidad de que el hipotálamo no reciba la indicación de saciedad que envía el estómago.

El trabajo en consulta pasa por trabajar la autoestima, la resolución de problemas de una forma adecuada al estímulo y las técnicas de reducción de la ansiedad a través del control de impulsos y la desactivación emocional y física provocada por la situación estresante.




Fuente: http://buelpsicologia.es/blog/el-papel-de-la-comida-en-los-trastornos-por-atracon/

jueves, septiembre 17

No quiero estar guapa, quiero estar sana


Quizás en la mayoría de personas que desean bajar de peso, predomina la idea de estar más delgadas para verse más guapas. Pero independientemente de que la bajada de peso conlleva también este sentirse mejor con su cuerpo, lo ideal es centrar nuestra mente en perder peso para sentirnos mejor, mejor a nivel salud, tanto física como psíquica, porque estar en un peso saludable, no sólo es alimentarnos sanamente y hacer ejercicio, sino tener también un sentimiento de control sobre la ingesta.
No son pocas veces las que en mi consulta, el peso que mas cuesta llevar, es el de ver como una y otra vez las personas se ven abocadas a caer en la trampa de la ingesta compulsiva, y el consiguiente sentimiento de culpabilidad, seguido del consuelo de la “nueva” promesa de ser mucho mas estricto y riguroso al próximo día, próximo lunes o quizás próxima vida.

El camino que se ha de seguir, no es otro que hacer algo diferente a lo que se lleva haciendo toda una vida. Hay que evitar caer en la misma trampa que arrastramos casi una vida. Si algo no te funciona, cámbialo.  

Vamos a por ello!!

La pérdida de peso es algo que va más allá de lo físico, pues está demostrado que las personas necesitan equilibrarlo para poder gozar de buena salud y prevenir enfermedades.

En un mundo tan mal alimentado y sedentario como en el que vivimos, miles de individuos tienen que luchar día a día contra el sobrepeso y la obesidad, condiciones que ya son consideradas una enfermedad por el riesgo que implican.

Quemar grasa y reducir de peso no es algo que se logre de la noche a la mañanay menos si no se hacen múltiples esfuerzos.

1. CONTROLAR LA INGESTA DE HIDRATOS DE CARBONO

Los carbohidratos están presentes en mayor o menor medida en casi todos los alimentos y es importante moderar su ingesta para poder adelgazar.

Una forma de consumir solo una mínima cantidad es haciendo uso de tablas de índice glucémico (IG), las cuales facilitan la elección de las comidas adecuadas, lo que ayuda a reducir la producción de tejido graso.

Por otra parte, la utilización de estos elementos también ayuda a variar los alimentos para no acabar aburriéndose siempre de comer lo mismo.

2. NO ELEGIR DIETAS “MILAGRO”

¿Perder kilos y kilos en cuestión de días? Sí, puede que sea posible, pero con mucho sufrimiento y esfuerzo. El problema es que las populares “dietas milagro” implican múltiples riesgos y, en la mayoría de los casos, solo dan resultados temporales.

Me explico. Este tipo de “planes alimenticios” pueden generar el peligroso efecto rebote por no cumplir con los requerimientos nutricionales que necesita el organismo para trabajar sin problemas.

Además, finalizados los días de la dieta, es probable que el sentimiento de ansiedad predomine y conlleve a ingerir de nuevo muchas calorías.

Por lo tanto, lo mejor es bajar de peso con paciencia, mediante la adopción de una dieta equilibrada y sana como, por ejemplo, la dieta mediterránea.

3. COMER MÁS GRASAS SALUDABLES

Se podría pensar que para conseguir el objetivo hay que eliminar la totalidad de grasas de la dieta, por el número de calorías que suelen contener.

Sin embargo, es relevante saber que así como hay grasas poco saludables como las saturadas, también hay ácidos grasos esenciales que el organismo necesita en cierta medida para funcionar en perfecto estado.

4. HACER EJERCICIO TODOS LOS DÍAS

¿Sin tiempo para ir al gimnasio? Pues no existe excusa alguna para no hacer ejercicio todos los días, ya que basta invertir 30 minutos en una caminata u otro tipo de actividades para recibir los beneficios de este buen hábito.

Los movimientos físicos aceleran el ritmo cardíaco, mejoran el metabolismo y son la manera más efectiva de reducir la grasa corporal mientras se gana masa muscular.







Fuente: http://www.envidaysalud.net/consejos-claves-para-perder-peso-y-no-recuperarlo/

viernes, abril 24

Cómo modificar la conducta alimentaría


La mejor manera para lograr una pérdida de peso o mantenerse, es cambiar los hábitos alimentarios.

El hábito alimentario es el conjunto de costumbres que determinan el comportamiento del hombre en relación con los alimentos y la alimentación. Está influenciado por factores internos, (por ejemplo la molestia gástrica que se produce luego de varias horas sin comer y que reconocemos como hambre). Y por factores externos como la educación, el ambiente sociocultural, la actividad física.

¿Cuál Es La Diferencia Entre Hambre Y Apetito?

Hambre: Es un instinto que nace con el hombre, que no está influenciado por factores emocionales y que tiene expresión somática.

Apetito: Es una sensación influenciada por los sentidos, el olor, sabor y color de las comidas, y por el medio ambiente (el apetito es selectivo hacia algunos alimentos). Se manifiesta a nivel conciente y no presenta síntomas corporales sino deseos de comer.

La mejor forma de no engordar es establecer la diferencia entre las veces que uno siente hambre o apetito.

Los factores internos que llevan al individuo a comer, están afectados por factores externos como la educación, el ambiente sociocultural, la actividad física. Por ejemplo:

- El falso concepto que todavía existe en algunas familias: Salud = Obesidad.

- El encubrimiento de determinados problemas o necesidades del niño con golosinas.

- El papel de premio que desempeña el alimento en algunas familias (por ejemplo, el postre si come determinada comida o al chocolate por una buena nota).

- La tergiversación de los valores de la comida (por ejemplo en lugar de buscar en una reunión un motivo de acercamiento y conocimiento humano se busca primordialmente una gratificación a través de la comida).

- Los estímulos que se reciben a través de la publicidad, muchas veces conteniendo un doble mensaje (jóvenes que a pesar de estar saboreando despreocupadamente golosinas, lucen físicos esbeltos e im­pactantes).

- Actividad física inexistente o prácticamente nula, ya sea porque nunca fue lo suficientemente estimulada o porque la obesidad fue la causa del abandono.

Todos o alguno de estos factores interactúan sobre los hábitos alimentarios provocando alteraciones que pueden presentarse de diversas formas y que podríamos definir como conductas impulsivas y conductas compulsivas.

Conducta impulsiva: La que lleva a comer durante todo el día, con descontrol, sin sentimiento de culpa (el típico "pellizqueo" o “picar entre comidas").

Conducta compulsiva: La que se presenta cuando ante algún inconveniente surge la necesidad de comer a veces por nerviosismo, por ansiedad, por aburrimiento o muchas veces para celebrar o autofelicitarse. Pero siempre con sentimiento de culpa por haber comido abandonando la dieta.

Alteraciones de la conducta Alimentaria:
Cuando se come sin apetito
Cuando no se puede controlar frente a la comida
Cuando se pasa mas tiempo pensando en la comida que programando otras actividades
Cuando disminuye la autoestima relacionada con el cuerpo, pero aun así se sigue comiendo.

Si se logran controlar los estímulos que alteran los hábitos alimenticios y cambiar ciertas conductas, es posible lograr alejar por completo el fantasma de la obesidad.

Lo primero que se debe aceptar es que comer en exceso es un trastorno de conducta y que la modificación de esa conducta es la mejor herramienta para lograr una pérdida de peso eficaz y duradera.

Consejos para poder bajar de Peso:

- Programe sus compras, realice una lista y compre SOLO los alimentos anotados en ella.

- Si siente la necesidad de "picar” no se contenga, pero coma alimentos dietéticos.

- La buena presentación de la comida es fundamental porque provoca un efecto gratificante desde el primer momento.

- Siéntese cómodamente frente a su plato y trate de esperar de 3 a 5 minutos, con una actitud serena, antes de comenzar a comer.

- Corte y fraccione los alimentos, así la comida será más prolongada y satisfecha.

- Entre bocado y bocado, apoye los cubiertos en la mesa.

- Mastique bien la comida.

- Mientras come, no hable de futuras comidas. Le producirá más apetito.

- Nunca sobrecargue su estómago. Cuando se sienta satisfecho, deténgase.

- Siempre evite servirse dos veces. Piense que comer un poquito de más puede agregarle unos cuantos kilos más.

- Respete el número y ritmo de comidas. Evitar una comida no le ayudará a mantenerse pues llegará con más apetito a la siguiente.

- En vez de afligirse pensando en lo que no puede ni debe comer, gratifíquese pensando en su peso ideal.


¿Qué hacer frente a la Ansiedad? Le proponemos utilizar las siguientes técnicas:

- Concéntrese 5 minutos en el movimiento de su respiración (tórax), hasta sentirse relajado.(preste atención a su respiración, sin modificarla)

- Frente a una situación de ansiedad oral (por ejemplo, necesidad compulsiva de comer), consuma la mitad de la porción del alimento deseado disminuyendo la velocidad como si sus movimientos fuesen en cámara lenta.

- Anote en su agenda los motivos que le provocan sensaciones compulsivas. Así podrá analizarlos.




Fuente: http://naxio.com.ar/como-modificar-la-conducta-alimentaria