viernes, octubre 13

Cultivar la capacidad de decir NO



“Cultivar la capacidad de decir <<NO>> cuando queramos, es aumentar la capacidad de decir <<NO>> también a los atracones. Aprender a decir <<NO>> es similar a ejercitar un músculo que se vuelve más fuerte con la práctica”. 

Al igual que muchas otras cosas en nuestra vida, la forma en la que comemos, donde lo hacemos, que alimentos preferimos, y sobre todo que control tenemos sobre ellos, está muy relacionado con nuestros hábitos, costumbres y vivencias desde la infancia.
Al igual que somos capaces de crear hábitos que nos benefician y que nos hacen bien a nuestra salud (ej. Lavarnos los dientes…), y que los realizamos casi de forma automática, con mayor o menor ganas, podemos crear hábitos negativos que se vuelven en rituales difíciles de paliar.
Son muchos esos pequeños rituales, que, aunque por sí mismo no son dañinos, la repetición de los mismos si puede causarnos deseos indeseados, como ejemplo, muy común referido a la alimentación, están esos pequeños momentos en la cocina, en los que disfruto de un picoteo variado y una copita de vino en lo que se prepara la cena familiar, seguro que muchos ya estamos salivando sólo de pensarlo. Este pequeño ritual, que en sí no es negativo, se vuelve un gran obstáculo cuando se pretende corregir el aumento de peso. 

Es fácil identificar que se come en las comidas principales e incluso llegar a la idea de que se está comiendo acorde con las necesidades energéticas, pero es muy difícil descubrir, lo que verdaderamente ingerimos, cuando tenemos costumbres habituales como la descrita.  
Hay muchos más momentos llenos de estos rituales, algunos casi inapreciables, por el tiempo que llevan con nosotros, otros muy visibles, (llego del trabajo y siempre voy directa a la cocina).
Tanto unos como otros son complejos en su eliminación, o al menos transformación, pero todo pasa por cambiar ese Hábito-Ritual, y convertirlo en otro que no nos impida nuestros objetivos con el peso, y que podemos encajarlo y disfrutarlo en nuestra vida.
No hay milagros mágicos para ello, pero todo pasa por EJERCITAR EL MUSCULO DEL CONTROL.
Y cuando hablo de control, no quiero que se asocie a vivir en los extremos absolutos de CONTROL-DESCONTROL, nada más lejos de mi idea, ya que siempre he dicho, que en la vida, siempre es mejor vivir en términos grises, aun cuando pueda sonar conformista, no es lo que quiero trasmitir, sino, aquella idea, que está más relacionada con tomar las riendas de nuestra vida, y decidir bajo el control propio, cuándo como o dejo de comer algo. YO DECIDO

Conseguir esto, es generar NUEVOS HÁBITOS, y ¿cómo se genera un hábito?, pues repetir, repetir, repetir….. hasta que llegue un momento que este salga solo. 

Siempre digo a mis clientes: Los pequeños descuidos continuados en el tiempo nos llevan a situaciones no deseadas en el peso, pero también, los pequeños cuidados continuados en el tiempo nos llevan a estar como queremos estar. TU ELIGES.

domingo, septiembre 10

SÍ, SÉ QUE DEBO PERDER PESO… PERO YO ODIO PERDER




Mafalda siempre ha sido una niña aventajada a su edad, y con una forma de estar en el mundo, curiosa, irónica y muy rebelde. Hoy subo una de sus frases veraniegas, que a buen seguro algún consuelo hemos encontrado alguna vez en su lectura. Pero me gustaría llevarle un poquito la contraria a Mafalda, para darle una nueva lectura a su frase: “SÍ, SÉ QUE DEBO PERDER PESO… PERO YO ODIO PERDER”. 

Yo me pregunto ¿Odiamos perder?, pues sí, la perdida, quizás sean una de las situaciones vitales con la que convivimos diariamente y que en su mayoría tanto nos cuesta superar y afrontar, especialmente cuando hablamos de pérdidas importantes, como personas queridas. También llevamos con bastante desasosiego, la perdida de situaciones profesionales, económicas y, hasta de objetos, ¿Quién no ha perdido el móvil alguna vez?, esos momentos de incertidumbre, de sentirme desnudo por quedarte sin todos esos contactos que tan necesarios pensábamos son en nuestra vida. Pero ¡ZASCA! no pasa mucho tiempo, cuando recobramos la normalidad, y a veces hasta esa limpieza agendil nos ha venido un poquito bien, volvemos a completar nuestra agenda con las personas que realmente están en este momento en nuestra vida. 

Pero volviendo a la frase de Mafalda: “SÍ, SÉ QUE DEBO PERDER PESO… PERO YO ODIO PERDER”. Estoy segura de que, si paso un ratito filosofando con Mafalda, llegaríamos a la conclusión de que cuando hablamos de determinadas perdidas, perder puede representar ganar, porque al igual que nuestra nueva agenda del móvil, queda mucho más actualizada, también nuestra nueva calidad, de vida después de perder unos quinillos, puede marcar una diferencia en el bienestar físico, y cómo no, en el psicológico, con todo lo que conlleva. 

Son muchas veces las que escucho en mi consulta (con gran halago y placer), que esa persona que tengo delante y que ya ha perdido unos cuantos kilillos, está ganando en confianza, por conseguir lo que antes no había podido, en salud por comenzar a cuidar su alimentación, en autoestima por sentirse dueña de su vida, sentirse más bella por fuera y por dentro. Todo esto, hace un efecto bola, que arrastra a su paso con el entorno familiar, laboral y social, porque cuando uno se encuentra bien, brilla con otra luz, y esto no pasa desapercibido para aquellos que nos rodean. 

Así que bueno, quizás, sólo quizás, a veces, perder es ganar.