miércoles, abril 11

"Eso no es una pregunta"


Personas con sobrepeso contestan a indiscretas preguntas acerca de sus kilos y lo que supone ser obeso en una época donde la delgadez está de moda. Participa en el programa "Eso no es una pregunta. El que fuera el hombre más gordo de España, la popular Teté Delgado y hombres y mujeres anónimos con tallas XXL. Los intentos de adelgazar, los complejos, las relaciones sociales y las relaciones de pareja, los inconvenientes de ser “gordito”, la felicidad o la insatisfacción… Todos hablan sin tapujos de sus kilos de más.

Algunas preguntas que que nos responde:
 
¿Por qué estás tan gordo?
 "Hubo un momento de mi vida en el que realmente estuve enganchada a la comida, como si fuera una droga. Tenía la necesidad de comer y todas las noches necesitaba comer grandes cantidades de comida basura para poder estar tranquila" 
 
¿La gente te trata de manera diferente?
"La gente te mira como si fueras un monstruo. Piensan que realmente debes esconderte." 

 ¿Te han insultado alguna vez?
"Lo más desagradable es, más que te lo digan a la cara, estar pendiente de ir por la calle pensando "que no me llame nadie nada, que me dejen ir en paz por la calle" 
 
¿Por qué no comes menos?
"Tengo que comer menos de según qué cosas y más de otras. Tengo que comer mucha más fruta y verdura y mucha menos tortilla de patatas. Yo lo que hago es comer mal, comer a deshoras, no guardar una rutina"

¿Las relaciones sexuales son complicadas con tantos kilos?
"No se puede hacer como una persona normal. Te cansas mucho, te asfixias. No es lo mismo"
 
¿Te preocupa tu salud?
"Lógicamente me preocupaba antes muchísimo. Nadie puede estar contento con una enfermedad, porque el ser obeso es una enfermedad."


Fuente: http://www.telemadrid.es/programas/eso-no-se-pregunta/eso-no-se-pregunta-obesos

martes, abril 3

Nadie dijo que el camino fuera fácil


Hay personas que se levantan a comer por la noche, picotean entre horas, por la calle, en el coche, en el autobús, comen incluso 15 minutos después de haber terminado una comida principal. Nunca están saciadas, siguen buscando más y más comida, hasta que acaban agotadas, con el estómago hinchado y un sentimiento de culpa y tristeza que las inmoviliza.  Después, la ropa no les cabe, duermen mal, las digestiones son pesadas y el humor muy negativo.

Esto ocurre por dos tipos de razones: las psicológicas y las nutricionales.

Razones nutricionales:

Mientras    una    persona    no obtenga   los   nutrientes   que necesita a través de la alimentación diaria (proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y los minerales), seguirá ávida de comida, pues su organismo demandará más alimento para conseguir dichos  nutrientes. Actualmente, la alimentación suele ser bastante pobre, pues para quien más y quien menos, los alimentos que suelen estar presentes en su mesa son alimentos  desnaturalizados  y  desvitalizados,  alimentos  que  han  perdido sus propiedades y que han sido tratados químicamente.

Hay determinados alimentos que  causan  adicción,  todas  lo  sabemos,  como  el  café  o  el  chocolate.  Pero más allá de estos alimentos adictivos ya conocidos, hay otros, que están presentes en nuestro consumo diario y que son muy adictivos. Estos alimentos son el trigo, el azúcar y los lácteos, además de los fritos.

¿Qué ocurre cuando el organismo, ávido por saciar su sed de nutrientes, sigue demandando comida?   Los   alimentos   a   los   que   recurre principalmente   son   aquellos   a   los   que   es   adicto:  trigo, azúcar y lácteos. Así, no es infrecuente   que   cuando   una   persona   coma   compulsivamente elija  pan  de  molde,  pasta,   galletas,   bollería,   quesos,   helados, bombones...  en lugar de comer zanahorias, manzanas o brócoli, porque ni la zanahoria, ni  la  manzana,  ni  el  brócoli  son adictivos.

El cuerpo humano es muy sabio y, cuando una persona sigue hábitos saludables, es habitual que un día se levante por la mañana y piense: “me apetecen   espinacas”.   Es   el   instinto, que   te   avisa   de   lo   que   necesitas (posiblemente hierro o calcio); pero cuando una persona no  sigue  hábitos saludables porque es adicta a alimentos nocivos, es típico que se levante por la mañana  y,  antes  de  entrar  en  la  ducha,  vaya  a  la  cocina  a  por  dulces  o  pan  blanco. Es cómo la fumadora o la alcohólica, que necesita su dosis.

¿Cuál es la solución? La misma que la de la fumadora o la de la alcohólica.
Si el problema es grave, habrá que tomar una solución drástica. Es lo mismo que erradicar el hábito de fumar para una persona que se fuma 5 cigarrillos al día, que para una que se fuma dos paquetes. En ambos casos, la solución será eliminar completamente el tabaco. En el caso de la comida, si eres una persona que  de  vez  en  cuando  se  excede  con  los  alimentos,  y  no  supone  un  problema  para  ti,  te  puede  funcionar  el  eliminar  estos  alimentos  adictivos  durante  las épocas en las que sientas ansiedad; pero si en tu caso la compulsión por comer está afectando de manera significativa a tu calidad de vida, deberás hacer caso del  refrán  que  reza:  “A  grandes  males,  grandes  remedios”,  y  eliminar  estos  alimentos completamente  de  tu  dieta.  Esto puede sonar horroroso, sobre todo porque sentimos adicción por ellos. No es lo mismo eliminar las zanahorias de la dieta, que no suele costar ningún esfuerzo, que eliminar el pan o el azúcar.

Razones psicológicas

Normalmente son relativas a una insatisfacción en mayor o menor grado con una misma, con la propia vida. Algún aspecto de tu vida no funciona como tú quieres o hay algo de ti que no te gusta. Aquí es importante, hacerse un
examen. Por ejemplo, puedes ponerte delante de una hoja de papel en blanco y
escribir arriba en mayúsculas: “¿Por qué me siento mal?” o “¿Qué me preocupa, por qué no estoy contenta?”. A menudo una se siente insatisfecha y no sabe por qué, y es necesario parar y tomarse un momento para la introspección, para estar a solas con una misma y encontrar las respuestas, que brotan desde nuestro interior.

Puede ocurrir que precisamente una de las razones psicológicas sea el descontento con la propia imagen que se tiene de una misma, sobre todo
después de haber comido en exceso o de alimentos de los que una
no querría haber comido. El arrepentimiento sin propósito de enmienda. El sentirse atrapada, no ver salida, pensar que ya todo está perdido o caer en la
autoindulgencia. Además, puede ser que se sumen otros problemas
relacionados con el exterior, como puede ser el no sentirse querida o valorada;
trabajar en algo que a una no le gusta; sentirse cansada, débil o insana; tener malas relaciones, etc. Hacer un alto en el camino y tomarse un tiempo para reflexionar ayudará a identificar de donde viene nuestro vacío y tener consciencia de que la comida no es un recurso para saciar nuestras insatisfacciones, sino para alimentarnos sanamente y tener una mejor calidad de vida.   




Fuente: https://distribuidorapeligrosidadsocial.files.wordpress.com/2011/11/manual-del-crudivegano.pdf

jueves, febrero 8

Otros aspectos de la obesidad

Desde hace años el tratamiento para la obesidad se ha basado en dos pilares fundamentales: los planes de alimentación hipocalóricos y la incorporación de la actividad física; basados en las investigaciones que sugieren que los factores causales asociados al desarrollo de obesidad son la ingesta excesiva de calorías y patrones de conducta sedentarios. Este disbalance entre la energía que ingresa y lo que se gasta genera un sobrante de energía que se deposita en forma de grasa en los tejidos del organismo. Aún hoy, son muchos los profesionales de la salud que basan el tratamiento solo en estos principios.

Pero esta es una mirada reduccionista, La modificación de hábitos alimentarios y los patrones de actividad física son esenciales para bajar y mantener un peso saludable, pero para ser sostenidos en el tiempo es necesario prestar atención a otras variables.
Aunque muy poco considerados, los aspectos psicológicos y familiares juegan un papel decisivo en la producción y mantenimiento de la obesidad, y por lo general nunca se abordan.

Estos factores psicológicos, precipitan y perpetúan el consumo exagerado de alimentos (una alimentación excesiva para lo que son las necesidades energéticas personales) y deben ser tomados en cuenta si se pretende mantener un peso, luego de haber alcanzado el peso deseable. El abordaje y tratamiento de las características psicológicas es de fundamental importancia, pues de lo contrario la persona no es capaz de comprometerse adecuadamente con el tratamiento y en general tiene mayor dificultad para bajar de peso y/o mantenerlo.

Este conjunto de emociones y comportamientos que se vinculan con la sobrealimentación, generalmente se presentan en combinaciones más o menos complejas y son diferentes para cada persona. Es tan elevado el número de variables que influyen en una persona, y en concreto en que un determinado ser humano padezca de obesidad, que bien se puede decir que existen tantos casos de obesidad como obesos.

De ello se desprende, la necesidad del trabajo interdisciplinario para atender a cada uno de los detalles que inciden en esta problemática.
Algunas alteraciones son específicas y pueden encontrarse con relativa frecuencia en personas obesas, aunque sin ser patognomónicas de la enfermedad. Pero también existen otras que pueden estar presentes y dificultar el tratamiento para quienes intentan adelgazar y mantener un peso adecuado.

Algunos autores consideran los factores psicológicos como causantes de la obesidad, otros creen que es una consecuencia de la discriminación social hacia el obeso. Lo cierto es que, en mayor o menor medida, están presentes y es fundamental su conocimiento e identificación para ser abordados si se quiere tener éxito en el tratamiento.

En la actualidad se están realizando investigaciones para determinar si en realidad existe una personalidad del obeso.

Es conocido que la obesidad se presenta como un síndrome conformado por factores etiopatogénicos diversos e interactuantes que se combinan en proporciones individuales de una persona a otra. Hasta el presente se han considerado la herencia genética, el sedentarismo, el comer excesivamente y las disfunciones metabólicas, pero se han descuidado los aspectos psicológicos y sociales.

No debe olvidarse que el ser humano es un ser bio-psico-social, y como tal obliga a que todas las terapéuticas sean enfocadas desde esta perspectiva, y el tratamiento de la obesidad no queda excluida. Por tanto, el aspecto psicológico de la persona debería ser incluido en el abordaje terapéutico, sobre todo considerando la cronicidad y complejidad de esta problemática.




Fuente: http://www.inppares.org/sites/default/files/ob05-02.pdf

viernes, enero 5

Nuevo año. Viejos propósitos!!

Nadie se libra, superar la Navidad sin engordar es complicado, el exceso de consumo de dulces, comidas copiosas, alcohol y demás caprichos culinarios en demasía, pasan factura.

Quitarnos esos kilillos de más está casi siempre dentro de los propósitos que nos apuntamos mentalmente cada año.

Pero es momento de hacer una parada y plantearse si realmente vamos a cumplir nuestro propósito, debemos ser objetivos y consecuentes con una realidad, y esa realidad referida a nuestro peso, está relacionada con que es muy posible que cada año, ponga en mi lista de deseos el mismo propósito (bajar el peso), pero que lleve años arrastrando el saldo de ese objetivo sin el más mínimo cambio. ¿Qué podemos hacer ante ésta realidad?

Yo os animo a que antes de nada hagáis una reflexión sobre ello, y os preguntéis y cuestionéis el asunto de forma diferente. Si algo no ha funcionado durante años, no os empeñéis en dar más dosis de lo mismo, buscar formas diferentes.

¿Qué hago cada año para intentar bajar el peso?¿Me funciona?
¿Es realmente para mi una prioridad reducir mi peso?
¿Estoy realmente dispuesto/a a realizar un esfuerzo para conseguirlo?
¿Tengo tiempo y ganas para este propósito?
¿Cómo voy a organizarme?
¿Qué fecha límite me voy a poner?
¿Qué motivo me impulsa a ello?
¿Quiero un cambio momentáneo o un cambio para siempre?

Estas y otras muchas preguntas deben formar parte de esa reflexión previa al inicio del replanteamiento de nuestro viejo objetivo. Si no hay respuestas a estas preguntas, o las mismas son vagas o flojas, te animo a que te hagas ésta pregunta: ¿Y si me planteo simplemente quedarme como estoy?

Si finalmente hemos decidido que este año si vamos a coger el toro por los cuernos, y será nuestro último intento, porque ahora de verdad vamos a hacer verdaderos cambios para conseguir nuestro propósito, debemos marcarnos objetivos realistas, objetivos a corto y largo plazo,  que nos permitan conseguir la meta final.

El secreto es un verdadero cambio de hábitos en todos sus sentidos: buenas costumbres de nutrición, deporte, descanso, reducción de estrés, etc. Todo ello mantenido en mayor o menor medida a lo largo de la vida.

Debemos aprender a convivir con la comida y con nuestro entorno. Además de incluir en nuestro día a día, el deporte de forma regular, como si de lavarse los dientes se tratara.
No hablo de hacerse un deportista de élite, sino incluir en nuestro tiempo (al menos 3 días a la semana), un deporte acorde a los gustos y necesidades de cada persona, desde pasear, montar en bici, nadar, bailar, etc…
Soy consciente de que no resulta fácil realizar estos cambios, máxime cuando llevamos toda una vida haciendo o no haciendo las cosas de forma diferente, pero si realmente queremos alcanzar ese propósito tan deseado, y garantizarnos una vida saludable para siempre, debemos aprender a ser organizados dentro de nuestro pequeño caos de vida, y no perder de vista nuestra meta. 
Una de las ventajas que vamos a ir obteniendo, es que cuanto más tiempo llevamos con nuestros NUEVOS HÁBITOS, menos nos costaran llevarlos a cabo y poco a poco se irán instaurando en nuestro vida hasta que se hagan nuestros.

¡Que la suerte no haga falta, y que tus logros alimenten tu motivación!!

viernes, octubre 13

Cultivar la capacidad de decir NO



“Cultivar la capacidad de decir <<NO>> cuando queramos, es aumentar la capacidad de decir <<NO>> también a los atracones. Aprender a decir <<NO>> es similar a ejercitar un músculo que se vuelve más fuerte con la práctica”. 

Al igual que muchas otras cosas en nuestra vida, la forma en la que comemos, donde lo hacemos, que alimentos preferimos, y sobre todo que control tenemos sobre ellos, está muy relacionado con nuestros hábitos, costumbres y vivencias desde la infancia.
Al igual que somos capaces de crear hábitos que nos benefician y que nos hacen bien a nuestra salud (ej. Lavarnos los dientes…), y que los realizamos casi de forma automática, con mayor o menor ganas, podemos crear hábitos negativos que se vuelven en rituales difíciles de paliar.
Son muchos esos pequeños rituales, que, aunque por sí mismo no son dañinos, la repetición de los mismos si puede causarnos deseos indeseados, como ejemplo, muy común referido a la alimentación, están esos pequeños momentos en la cocina, en los que disfruto de un picoteo variado y una copita de vino en lo que se prepara la cena familiar, seguro que muchos ya estamos salivando sólo de pensarlo. Este pequeño ritual, que en sí no es negativo, se vuelve un gran obstáculo cuando se pretende corregir el aumento de peso. 

Es fácil identificar que se come en las comidas principales e incluso llegar a la idea de que se está comiendo acorde con las necesidades energéticas, pero es muy difícil descubrir, lo que verdaderamente ingerimos, cuando tenemos costumbres habituales como la descrita.  
Hay muchos más momentos llenos de estos rituales, algunos casi inapreciables, por el tiempo que llevan con nosotros, otros muy visibles, (llego del trabajo y siempre voy directa a la cocina).
Tanto unos como otros son complejos en su eliminación, o al menos transformación, pero todo pasa por cambiar ese Hábito-Ritual, y convertirlo en otro que no nos impida nuestros objetivos con el peso, y que podemos encajarlo y disfrutarlo en nuestra vida.
No hay milagros mágicos para ello, pero todo pasa por EJERCITAR EL MUSCULO DEL CONTROL.
Y cuando hablo de control, no quiero que se asocie a vivir en los extremos absolutos de CONTROL-DESCONTROL, nada más lejos de mi idea, ya que siempre he dicho, que en la vida, siempre es mejor vivir en términos grises, aun cuando pueda sonar conformista, no es lo que quiero trasmitir, sino, aquella idea, que está más relacionada con tomar las riendas de nuestra vida, y decidir bajo el control propio, cuándo como o dejo de comer algo. YO DECIDO

Conseguir esto, es generar NUEVOS HÁBITOS, y ¿cómo se genera un hábito?, pues repetir, repetir, repetir….. hasta que llegue un momento que este salga solo. 

Siempre digo a mis clientes: Los pequeños descuidos continuados en el tiempo nos llevan a situaciones no deseadas en el peso, pero también, los pequeños cuidados continuados en el tiempo nos llevan a estar como queremos estar. TU ELIGES.