domingo, marzo 15

Cómo resistir la tentación: la importancia de decir No

Aprender a decir que no a las tentaciones que hacen peligrar nuestros objetivos es una de las habilidades más útiles que puede desarrollarse, sobre todo cuando se trata de vivir una vida más productiva y saludable.

Decir no a los compromisos innecesarios puede darte el tiempo que necesitas para crecer y mejorar. Decir no a las distracciones diarias puede darte el espacio que necesitas para centrarte en lo realmente importante. Decir no a la tentación puede ayudar a mantener el rumbo y alcanzar tus metas de salud.
Pero ¿es posible pasar de las urgencias de la vida cotidiana y evitar la distracción para enfocar las cosas que son realmente importantes para nosotros?
Parece una tarea difícil, sin embargo la investigación está comenzando a demostrar que incluso los pequeños cambios pueden tener un impacto significativo a la hora de mejorar nuestra habilidad para decir no.
De hecho, ahora veremos un cambio que puedes hacer ahora mismo y que te hará más fácil decir que no, resistir la tentación y mejorar tu productividad y tu salud:

Cómo decir no: Una investigación revela la mejor manera

En un estudio publicado en la revista Journal of Consumer Research, 120 estudiantes fueron divididos en dos grupos diferentes. La diferencia entre estos dos grupos estaba en decir “No puedo” en comparación con “No hago”.
A un grupo se le instruyó para que cada vez que se enfrentaran a una tentación, se dijeran a sí mismos: “No puedo hacer X”. Por ejemplo, al ser tentados con helado, dirían “No puedo comer helado”. El segundo grupo, al enfrentarse a la tentación debería decirse “Yo no hago X”. Al ser tentados con helado, dirían: “Yo no como helado”.
Después de repetir estas frases, cada estudiante contestó una serie de preguntas relacionadas con el estudio. Una vez respondidas las preguntas, los estudiantes fueron a entregar sus hojas de respuesta pensando que el estudio había terminado. En realidad, acababa de comenzar.
A medida que cada estudiante salió de la habitación se les ofreció un regalo. El estudiante debía elegir entre una barra de chocolate o una barra de cereales. Y esto es lo que sucedió:
Los estudiantes que se dijeron a sí mismos “No puedo comer X” eligieron la barra de chocolate un 61% de las veces. Mientras que los estudiantes que se dijeron a sí mismos “Yo no como X” eligieron las barras de chocolate sólo el 36 % de las veces. Este simple cambio de terminología mejoró significativamente las probabilidades de que cada persona hiciera una elección de alimentos más saludable.

Cómo las palabras correctas ayudan a decir no

Los mismos investigadores también se interesaron en cómo las palabras “no puedo” y “no hago” afectarían a nuestra voluntad de decir no al enfrentarnos a tentaciones y distracciones repetidas.
Después de todo, la mayoría de nosotros puede rechazar una barra de chocolate una vez. Del mismo modo podrías ser capaz de concentrarte en su trabajo cuando estás presionado por el tiempo, pero ¿es posible evitar comportamientos improductivos sobre una base diaria y repetida? En otras palabras, ¿hay una manera de decir no que hace que sea más probable mantener los buenos hábitos y evitar los malos?
Los investigadores diseñaron un nuevo estudio con 30 mujeres inscritas en un seminario sobre salud y bienestar. A todas ellas se las instruyó sobre la importancia de mantener una serie de objetivos de salud y bienestar a largo plazo. Luego se dividieron en tres grupos de diez.
Al Grupo 1, que fue el grupo de control, no se le dio ninguna estrategia específica a la hora de enfrentarse a tentaciones que afectaran a sus objetivos.
Al Grupo 2 se le dijo que en cualquier momento que se sintieran tentadas, deberían aplicar la estrategia del “no puedo”. Por ejemplo, “yo no puedo perder mi entrenamiento de hoy”.
El Grupo 3 debía aplicar la estrategia del “no hago”. Por ejemplo, “Yo no pierdo entrenamientos”.
Durante los 10 días siguientes, cada mujer recibió un correo electrónico recordándole la estrategia a seguir y pidiéndole que informara de su progreso. Y estos fueron los resultados:
En el Grupo 1 (grupo de control) 3 de sus 10 miembros persistieron en sus objetivos durante los 10 días.
En el Grupo 2 (grupo del “no puedo”) sólo 1 de sus 10 miembros mantuvo su objetivo durante los 10 días.
En el Grupo 3 (grupo del “no hago”)  la increíble cifra de 8 de sus 10 miembros persistieron con sus metas a lo largo de los 10 días.
Conclusión: Las palabras que se utilizan no sólo ayudan a tomar mejores decisiones de forma individual, también hacen que sea más fácil ser persistente con los objetivos a largo plazo.

¿Por qué “Yo no hago” funciona mejor que “Yo no puedo”?

Las palabras te ayudan a acentuar el sentido de poder y de control sobre tu conducta. Además, las palabras que se utilizan crean un circuito de retroalimentación que influirá sobre tus comportamientos futuros.
Por ejemplo, cada vez que te dices a ti mismo “no puedo”, estás creando un bucle de retroalimentación que es un recordatorio de tus limitaciones. En cierto sentido, esta terminología indica que te estás obligando a hacer algo que no quieres hacer.
Por contra, cuando te dices a ti mismo “no lo hago”, se crea un bucle de retroalimentación que te recuerda el control que tienes sobre la situación y sobre tu propia conducta. Es una frase que puede impulsarte a romper los malos hábitos y adquirir buenas costumbres.
Heidi Grant, director del Centro de Ciencias de la Motivación en la Columbia University explica la diferencia entre decir “No hago” en comparación con “No puedo”:
“‘Yo no hago’ se experimenta como una opción, por lo que te hace sentir poderoso. Es una afirmación de tu determinación y fuerza de voluntad. ‘No puedo’ no es una opción. Es una restricción que está siendo impuesta sobre nosotros. Así que pensar ‘No puedo’ socava tu sentido de poder y de elección personal.”
En otras palabras, la frase “Yo no hago” es una forma potente de decir que no, mientras que la frase “Yo no puedo” es una manera débil de hacerlo.

¿Cómo aplicar estos resultados a la vida diaria?

Todos los días se dan situaciones en las que se hace necesario decir que no. Por ejemplo, el camarero que te ofrece un menú de postres… o las ganas de saltarte un entrenamiento y quedarte en casa… o la distracción de leer el correo, los tweets y las actualizaciones de facebook cuando deberíamos centrarnos en algo importante.
Individualmente, nuestras respuestas a estas pequeñas decisiones parecen insignificantes, por lo que no nos resulta un gran problema decirnos a nosotros mismos que “no podemos” hacer algo. Pero imagina el efecto acumulativo de la elección de estas palabras de manera constante.
“No puedo” y “No hago son palabras que parecen similares y con frecuencia podemos intercambiar, pero psicológicamente puede proporcionar muy diferentes resultados y, en última instancia, dan lugar a conductas muy diferentes. No son sólo palabras. Son afirmaciones de lo que crees, razones de por qué haces lo que haces, y recordatorios de cuáles son tus metas.
La capacidad de vencer la tentación y efectivamente decir que no es fundamental no sólo para tu salud física, sino también para tu productividad diaria y tu salud mental. En pocas palabras: puedes ser víctima de tus palabras o servirte de ellas y de su poder.


Fuente: http://psicopedia.org/3091/como-resistir-la-tentacion-la-importancia-de-decir-no/