martes, noviembre 10

Cortisol, la hormona que no te deja adelgazar

Cuando creías que lo estabas haciendo todo bien (no saltarte el gym y cuidar la comida) descubres delante de la báscula que no solo no has adelgazado sino que en un par de semana te has puesto un kilo que no tenías.

La explicación de este drama puede estar en una hormona: el cortisol, también conocida como la hormona del estrés. Es una hormona esteroidea (producida por la corteza de las glándulas suprarrenales) que se dispara en situaciones de estrés (o a un bajo nivel de glucorticoides en la sangre) y que es capaz de estropear todo el esfuerzo que hacemos para adelgazar.

El cortisol es la hormona que se disparaba en los corazones de nuestros pasados cuando tenían que decidir entre luchar con un mamut o huir a toda velocidad y refugiarse en una cueva. El equivalente a esa decisión de vida o muerte en nuestros tiempos suele tener otras consecuencias, quizás menos dramáticas pero igual de estresante y dañinas. 

Para que tengas una idea, el cortisol es el enemigo número uno de la salud pública en los países occidentales y está relacionada con enfermedades muy frecuentes como la diabetes, la pérdida de la memoria y la hipertensión. 

Además puede ser la responsable de que ganes peso a pesar de las mil y una dieta que pones en práctica...

Si hay estrés, habrá cortisol​

Imaginemos una situación de estrés. Vas por la autopista y tienes un accidente, o casi lo tienes. En ese momento el cuerpo activa un mecanismo para protegerte de posibles daños. El cerebro, concretamente el hipotálamo, envía un mensaje de peligro a las glándulas para que liberen cortisol y adrenalina. Esto provoca que el hígado libere azúcar al torrente sanguíneo y que se incremente la frecuencia cardiaca. 

En una situación de peligro necesitamos tener mucha azúcar en la sangre. El problema es que, si estamos estresados todos los días, esta situación se convierte en crónica y la respuesta al estrés se vuelve disfuncional.

Una situación que es útil para resolver situaciones rápidas de estrés se convierte en problemática cuando el cuerpo tiene que usarla cada día porque está permanentemente en alerta y situación de peligro. 

¿Por qué el cortisol te hace engordar?

Si tu jefe te hace la vida difícil, duermes poco, consumes mucho café o alcohol, o incluso te saltas la comida, tu cuerpo interpretará que debe segregar cortisol. Si te saltas una comida el organismo interpretará la caída de azúcar en sangre como una emergencia y actuará en consecuencia. 

Las investigaciones muestran que los niveles altos de cortisol se relacionan con las comidas por impulso o por estrés. Uno de estos estudios demostró que las mujeres comían más los días que estaban estresadas, especialmente comían más dulces.

Y esto es porque el azúcar que se libera cuando el cortisol está elevado se queda en el torrente sanguíneo y no llega a las células para convertirse en energía. Esto multiplica el apetito y las señales de hambre y nos hace buscar alimentos especialmente hipercalóricos. 

Esta manera estresante de comer es difícil de controlar, además hace que apenas nos enteremos de cuánta cantidad comemos. De esta manera el cortisol en una semana de estrés de trabajo o familiar puede estropear todo tu esfuerzo de un mes por adelgazar.

En resumen: si estás a dieta evita por todos los medios situaciones de estrés.



Fiente: http://www.mujerhoy.com/salud/dietas/cortisol-hormona-deja-adelgazar-917147112015.html

Adelgazar: los errores comunes

La decisión de ponerse a dieta no solamente una pulsión de primavera. Ahora que empieza a asomar el frío e incrementamos el consumo de platos de invierno, con más calorías, es un buen momento para pensar si nuestro menú es realmente saludable o si es el momento de reducir esos kilos de más que pueden afectar a nuestra salud.

Sin embargo, debemos tener en cuenta algunos puntos para no morir en el intento. Antes de hacer una dieta es bueno conocer los errores que muchas veces cometemos para que nuestro esfuerzo surta efecto.

Estos son algunos de los más habituales:

Adoptar dietas milagro o de un solo tipo de alimentos
Una de las primeras cosas que debemos evitar es la de creer en dietas milagro. En internet es fácil encontrar todo tipo de propuestas de esta clase, muchas veces descabelladas, pero no hay recetas mágicas para perder peso y adoptar una alimentación saludable.

No ser constante
Quizás el fallo más común de quienes deciden ponerse a dieta es el de la falta de constancia. El éxito de nuestros objetivos dependerá sobre todo de nuestra fuerza de voluntad y de la persistencia. Hay que saber que ninguna dieta nos va a reportar resultados rápidos ni espectaculares. Para empezar a notar sus beneficios se requiere tiempo y esfuerzo. Al adoptar una dieta saludable debemos saber que estamos optando por un cambio de hábitos que va más allá de algo temporal.

Saltarse comidas
En ocasiones, confundimos la fuerza de voluntad que se necesita para seguir una dieta saludable con la de castigarnos pasando hambre o tratando de engañarla de diferentes formas. Saltarse comidas, es absolutamente contraproducente.

Optar por los alimentos 'light'
Recurrir a los productos etiquetados por la marcas como 'light' no asegura ningún tipo de beneficio. Muchas veces, quienes hacen dieta se dejan llevar por estos reclamos. Pero tras ese nombre se esconden casi siempre productos con una gran cantidad de grasas o azúcares, aunque sea por debajo de las que contienen esos mismos alimentos en sus versiones estándar.



Fuente: http://www.laopinion.es/vida-y-estilo/salud/2015/10/30/5-errores-comunes-cometemos-dieta/636482.html