jueves, diciembre 15

NUEVO AÑO, VIEJOS PROPÓSITOS!!!

Nadie se libra, superar la Navidad sin engordar es complicado, el exceso de consumo de dulces, comidas copiosas, alcohol y demás caprichos culinarios en abundancia, pasan factura.

Quitarnos esos kilillos de más está casi siempre dentro de los propósitos que nos apuntamos mentalmente cada año.

Pero es momento de hacer una parada y plantearse si realmente vamos a cumplir nuestro propósito, debemos ser objetivos y consecuentes con una realidad, y esa realidad referida a nuestro peso, está relacionada, con que es muy posible que cada año, ponga en mi lista de deseos el mismo propósito (bajar el peso), pero que lleve años arrastrando el saldo de ese objetivo sin el más mínimo cambio.

¿Qué podemos hacer ante ésta realidad?

Yo os animo a que antes de nada hagáis una reflexión sobre ello, y os preguntéis y cuestionéis el asunto de forma diferente. Si algo no ha funcionado durante años, no os empeñéis en dar más dosis de lo mismo, buscar formas diferentes de abordar ese objetivo será siempre mucho mejor que seguir con la misma estrategia que no ha sido de utilidad.

Algunas preguntas que nos podemos hacer para buscar una mejor solución serían las siguientes:

¿Qué hago cada año para intentar bajar el peso?¿Me funciona?

¿Es realmente para mí una prioridad reducir mi peso?

¿Estoy realmente dispuesto/a a realizar un esfuerzo para conseguirlo?

¿Tengo tiempo y ganas tengo para este propósito?

¿Cómo voy a organizarme?

¿Qué motivo me impulsa a ello?

¿Quiero un cambio momentáneo o un cambio para siempre?

¿Quién me puede ayudar?

Estas y otras muchas preguntas deben formar parte de esa reflexión previa al inicio del replanteamiento de nuestro viejo objetivo. Si no hay respuestas a estas preguntas, o las mismas son vagas y dispersas, te animo a que te hagas éstas preguntas:

¿Y si me planteo simplemente quedarme como estoy?

¿Puedo conseguir ser feliz sin alcanzar ese objetivo?

¿Se ve mi salud afectada por el objetivo?

Etc..

Si finalmente hemos decidido que este año si queremos abordar seriamente el objetivo d vagar el peso, y que este sea el último intento, porque ahora de verdad vamos a hacer verdaderos cambios, debemos marcarnos objetivos realistas, objetivos a corto y largo plazo,  que nos permitan conseguir la meta final, y esos objetivos tienen que estar impregnado de un cambio de vida que podamos asumir para siempre.

El secreto, es un verdadero cambio de hábitos en todos sus sentidos: Hacer una restructuración de los alimento que se compran para todo la familia, consciencia a la familia de que todos deben participar y que es algo bueno para todos, tener una organización que nos ayude a reducir el estrés, pedir ayuda, etc.

Debemos aprender a convivir con la comida y con nuestro entorno. Además de incluir en nuestro día a día, el ejercicio físico de forma regular, y cuidar nuestro estado emocional en todas sus dimensiones.

Soy consciente de que no resulta fácil realizar estos cambios, máxime cuando llevamos toda una vida haciendo o no haciendo las cosas de forma diferente, pero si realmente queremos alcanzar ese propósito tan deseado, y garantizarnos una vida saludable para siempre, debemos aprender a ser organizados dentro de nuestro pequeño caos de vida, y no perder de vista nuestras prioridades. 

Una de las ventajas que vamos a ir obteniendo, es que cuanto más tiempo llevamos con nuestros NUEVOS HÁBITOS, menos nos costaran llevarlos a cabo y poco a poco se irán instaurando en nuestra rutina hasta que se hagan nuestros.

QUE TUS LOGROS ALIMENTEN TU MOTIVACIÓN Y QUE ESTA HAGA DE CONBUSTIBLE PARA SEGUIR ADELANTE.

 

martes, septiembre 13

¿Qué significa comer por causas emocionales?

Comer por causas emocionales consiste en usar los alimentos como una manera de afrontar las emociones en lugar de como una manera de calmar el hambre. A todos nos ha pasado alguna vez, cuando nos hemos acabado la bolsa entera de patatas fritas solo por aburrimiento o hemos devorado una galleta tras otra mientras nos preparábamos para un examen importante. Pero cuando se come de esta manera habitualmente, sobre todo sin ser consciente de ello, comer por causas emocionales puede acabar afectando al peso, la salud y el bienestar general.
 
No hay mucha gente que establezca una conexión entre comer y las emociones. Pero entender qué desencadena la conducta de comer emocionalmente puede ayudar a seguir los pasos necesarios para dejar de hacerlo. 
 
La gente se suele refugiar en la comida cuando está estresada, se siente sola, triste, ansiosa o aburrida. Los pequeños factores estresantes diarios pueden hacer que la gente busque consuelo o distracción en la comida. Pero comer por causas emocionales también se puede asociar a emociones positivas, como compartir románticamente un postre el día de San Valentín o la celebración de banquetes los días festivos.
 
Las personas pueden aprender a comer por causas emocionales: un niño a quien le dan una golosina tras un logro importante puede crecer utilizando los dulces como recompensa por el trabajo bien hecho. Un niño a quien le dan galletas para que deje de llorar puede aprender a asociar las galletas con el consuelo. 
 
No es fácil "desaprender" el patrón de comer por causas emocionales. Pero es posible. Y el primer paso consiste en tomar conciencia de lo que está ocurriendo. 

 

Fuente: https://kidshealth.org/es/teens/emotional-eating.html

viernes, agosto 5

LA VIDA Y SU PROPOSITO

La vida en sí no viene con un propósito universal, ni de ningún tipo, es uno mismo el que tiene que descubrir y decidir si quiere vivir la vida con un propósito, ese propósito no tiene porque ser algo grandioso, ni siquiera algo que pueda verse ante los ojos de los demás, a veces el propósito puede ser algo intimo, algo para uno, algo para los demás, algo diminuto o incluso no tener propósito, no hay porque tener una búsqueda incansable de ese propósito, como si su presencia fuera totalmente necesaria para darle sentido a nuestra vida, para mí, puede no haber propósito o inclusive puede haber propósitos temporales en etapas de nuestra vida , que podrán ir cambiando….también pienso que a veces ese propósito de la vida puede tener una forma inconsciente donde se sostiene sin tener la presencia del mismo.

Quizás, lo mejor sea no complicarse mucho la cabeza con historias que nos contamos, quizás, nos tengamos que desprender de tantas creencias, que consientes e inconscientes nos hacen estar en una búsqueda incansable de lo que se supone tenemos que buscar y hacer, quizás, lo mejor, simplemente sea fijarse en el aquí y ahora, trabajar por vivir en nuestra mejor versión, procurar ser felices y hacer felices a los demás en la medida en la que se pueda, y dejar fluir el tiempo, y si en ese fluir uno ve una o dos o tres….luces por las que caminar, pues andarlas hasta donde nos lleven….

Quizás, el propósito de la vida venga de no tener propósito.

 

viernes, febrero 25

Emociones y sus antídotos

Buscar alternativas validas a nuestras emociones, es esencial para la buena gestión de las mismas, cuando utilizamos antídotos poco adaptados a nuestras emociones, a veces tenemos un alivio momentáneo, como por ejemplo cuando actuamos de forma agresiva, cuando lo que realmente nos pasa es que estamos tristes, identificar esas emociones, darles su nombre y reflexionar sobre cuál es la mejor forma de canalizarlas, nos ayudará a sentirnos mejor a corto y a largo plazo, porque una de las insatisfacciones con las que lidiamos en muchas ocasiones, es que el placer inmediato compite MALAMENTE con el bienestar a un plazo más largo, por ello, en muchas ocasiones nos ayudará pesar “ESTO QUE VOY A HACER ME HARÁ SENTIR BIEN MAÑANA” Con reflexiones de este tipo, y alguna que otra estrategia de distracción, podemos torear algún que otro momento de esos que dan al traste con nuestros propósitos cuando nos dejamos llevar por el placer inmediato.